Un dictador convencido de su oficio

Hasta el último momento se pasó por donde quiso las opiniones y las decisiones de los demás. Me agradaría pensar que como un fleco más de su impenetrable y extraña personalidad, el paciente decidió morir en el día y la hora que le parecieron más adecuados, burlándose así, una vez más, de todo el mundo; de los que deseaban su muerte rápida y de los que pretendían mantenerlo vivo a cualquier precio y de cualquier manera.

Fue un dictador tan convencido de su oficio que estoy seguro de que hasta para sí mismo dictó el día y la hora en que su corazón debería detenerse para siempre. Para burla de sus enemigos.

el_paciente_de_el pardo

Amazon.com

Amazon.es

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: